Elenco: Kris: Orestes Amador y Vicente Santos
Art: Yohnnie Mercedes y Canek Denis
Aleks: Manuel Raposo y Ernesto Báez
Mat: Amaurys Pérez y Wilson Ureña
Ella: Yorllalina Castillo y Yamilé Scherker
Dirección, diseños de escenografía y luces: Raúl Martín
Diseños de vestuario: Bautista Sierra
Banda sonora: Vadir González
Producción: Nileny Dipton
Utilería y vestuario: Maggy Liranzo y Edith Parra
Asistencia de dirección: Cristela Gómez y Gilberto Hernández
Dirección general de la Compañía Nacional de Teatro: Karina Noble
AGRADECIMIENTOS: Ministerio de Cultura de República Dominicana, José Rafael Lantigua, Carlos Mena, Freddy Ginebra, Embajada de Polonia en La Habana, Dominika Padée, Anna Burzynska.
LA RUTA ALMODÓVAR
Desde los años 80 del pasado siglo comenzó a tramarse una seductora senda, un tentador camino estético que, partiendo del cine, inundó la vida cultural de varias generaciones de españoles, primero, y de casi todo el mundo, años después. Sí, es un verdadero lujo para un artista que su apellido se convierta en epíteto. Muy pocos lo logran. Pedro Almodóvar creó lo almodovariano. No pudo evitarlo. Su legado es tan auténtico que enseguida se separó de sus genios inspiradores, sin dejar de “homenajearlos”, para convertirse en otro genio del cine internacional. Precisamente con una de las películas más famosas del habla hispana, Mujeres al borde de un ataque de nervios, Pedro logró, definitivamente, traspasar las fronteras españolas y comenzó a ser “perseguido” por los cinéfilos de todo el mundo. La comprensión de la psicología femenina en sus guiones y películas es ya una virtud conocida por todos. La chica Almodóvar, otro logro de su genio. Nos encontramos hoy ante un texto teatral que comienza parafraseando el título del cineasta. Son aquí los hombres los que están al borde de un ataque de nervios, es la psicología masculina la que interesa a Anna Burzynska. El varón ante una nueva era. El machismo en la época del Iphone. Los protagonistas creen ser vencedores, así comienzan su actuación (porque son personajes – actores, hombres con máscaras de triunfo). Así pretenden ganar en el amor (o en el sexo, porque para amar no tienen tiempo), en el trabajo y hasta en el juego de la guerra que los lleva al alucinante escenario de un paintball industrial. Los recursos almodovarianos son hábilmente insertados por la autora y tenemos sexo en aviones, en baños de oficinas (o al menos de ello presumen nuestros personajes), también bisexualidad, travestismo, la frivolidad como arma y como debilidad humana, la asunción disparatada de un mundo “moderno” con su desenfreno de marcas y tecnología; y el absurdo que asoma todo el tiempo y reina en el tercer cuadro. Lo que en el texto era una Voz en off femenina, lo hemos convertido en una mujer latente y presente en el escenario. Tenemos nuestra chica Almodóvar con su impronta dominante o sensual, manejadora de los hombres como fichas. Tenemos dos porque, como caracteres diferentes de una misma personalidad, se multiplica. Y se multiplican Kris, Aleks, Art y Matt, que sepultaron sus Cristóbal, Alexis, Arturo y Mateo (nuestra versión caribeña) para entrar por la puerta ancha al mundo global. Polonia sufrió este cambio cuando sucumbió el socialismo, pero la entrada de una supuesta “Global Progress”, corporación renovadora y avasallante, es un tema nuestro también, del Caribe, del universo todo. La obra, está claro, no tiene fronteras. El talento masculino de la Compañía Nacional de Teatro de Santo Domingo, hizo posible convertirla en una historia dominicana y que se duplicaran los protagonistas para esta suerte de clones que colocan la fábula en otra dimensión. Es una posibilidad repetible. Por nuestras calles caminan muchos hombres al borde de un ataque de nervios. Y en nuestra nueva escritura, la puesta en escena, va también un guiño a los filmes Mujeres…, Matador, Laberinto de pasiones, cuando cerramos cada cuadro con temas musicales usados por Almodóvar.
Raúl Martín Ríos.
Santo Domingo, junio de 2010
Escenario:
10 metros de ancho por 10 de profundidad (mínimo)
Luces: Existentes en sala convencional de teatro. (Adjunto plano con ideales)
Sonido: Reproductor de Cd y amplificación
Tipo de Público: Adultos
Tiempo de montaje: 5 horas
Duración de la obra: 1 hora 40 minutos
Peso de la carga: 100 Kgs.
Otras necesidades: 4 sillas de oficina (con ruedas), un buró grande, cámara negra, pasarela de tarimas de 60 cms de altura como mínimo y para cubrir el ancho del aforo (de pata a pata)