José Rafael Sosa.
Diario El Nacional. República Dominicana. 31 de marzo de 2012
Talentos de tres naciones se unen para provocar un impacto sentido por el público y que proviene de cuando el arte y la escena reclaman con fuerza la dignidad de un quehacer realizado a fondo con conciencia de la responsabilidad del hallazgo inicial, cuando un texto les desafío a todos, como es el caso de lo logrado por la salvadoreña Jorgelina Cerritos (Premio Casa de las Américas 2010).
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Máximo Jiménez.
Diario El Caribe. República Dominicana. 3 de abril de 2012
En Al otro lado del mar puede que encontremos más que la tierra prometida cuando se zarpa con la esperanza de poder vivir mejor. A los que nos quedamos, nos dejan este teatro relampagueante que enriquece el espíritu y alimenta la paciencia para poder seguir esperando montajes que, como este, purifican los fundamentos del oficio que con el tiempo se hace arte
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Bruna Torres
http://www.festivaldeinverno.ufop.br/2012/noticias.php?id=79.
12 de julio de 2012
Sorprendente y bien construido, “Al otro lado del Mar”, espectáculo del Grupo Casa de Teatro de República Dominicana, fue aclamado varias veces en la noche del miércoles 11 de julio de 2012 en el Teatro SESI Mariana. El idioma español usado por el grupo no intimidó el público, que llenó la casa.
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Kamilla Abreu.
http://www.festivaldeinverno.ufop.br/2012/noticias.php?id=99.
13 de julio de 2012
Un lugar donde dos personajes se encuentran “perdidos”, buscando su identidad, el sentido de la vida y los sentimientos que impulsan su ser. Este es el enredo del espectáculo “Al otro lado del Mar”, del Grupo Casa de Teatro, que tuvo su segunda presentación en el Festival de Invierno
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La mujer(Dorotea): Karina Noble
El hombre (Pescador): Víctor Pinales
Confección de telones: Omar Corrales y el Taller Luis Márquez de La Habana, Cuba
Asistencia de dirección: Richarson Díaz
Relaciones Públicas: Roira Sánchez
Línea grafica, fotografías y video: Samuel Esteban
Asistente de Producción: Solanyi Gómez
Productora General: Karina Noble
Diseños de luces, escenografía, vestuario, banda sonora y puesta en escena: Raúl Martín Ríos
AGRADECIMIENTOS: Jose Rafael Lantigua, Ministerio de Cultura de Santo Domingo, Freddy Ginebra, Joaquín Benito, María Dalidou, Sonia Ginebra, Gisela González, Consejo Nacional de Artes Escénicas de La Habana, Alexander Santana, José Marmol, Alicia Landestoy, Juancito Rodríguez, Hony Estrella y Luis Marino López, Guido Gali.
Las trampas de la poesía
Los que andamos por el camino del teatro, siempre estamos prestos a un hallazgo. Lo necesitamos para el trabajo y para la vida. Ya sabemos cuánto se confunden trabajo y vida en esta labor.
Buscamos actores, información, músicas…y, claro, textos teatrales. Encontrar es otra cosa y no siempre es el resultado de la búsqueda.
Mi encuentro con Al otro lado del mar fue casual, a pesar de que leer una gran cantidad de obras en pocos días aumentan las posibilidades del hallazgo. Fue casual porque yo no “la esperaba”.
Leí ¡frente al mar! muchos textos dramatúrgicos, integraba el jurado del Premio Casa de las Américas en Teatro del año 2010. Al otro lado del mar de la autora salvadoreña Jorgelina Cerritos ganaba el premio y se convertía en la primera de su país en lograrlo y, a la vez, en la segunda mujer premiada en la historia de este lauro, en el apartado de teatro. La otra única fue la chilena Isadora Aguirre en 1887.
Muchos motivos de regocijo. Yo, además, el de un hallazgo: Un texto excelente para ser montado.
Llevar a escena esta obra es aceptar el reto y los peligros de la poesía. Jorgelina la desplegó con destreza, con ingenio, con un encanto excepcional para crear los diálogos, las situaciones, las atmósferas. Ella llenó de luz sus “cuadros” y de humanidad a sus personajes. Lo hizo con el talento desbordante de una poeta y el conocimiento de causa de una mujer de teatro. Ella sabe “lo que se puede decir en escena”, ella sabe hilar la verosimilitud con el más poético de los tonos o en el contexto más absurdo y, como actriz que es, saca gran partido a la palabra en función de la acción. Dedica el texto a José Sanchis Sinisterra, Arístides Vargas y Marco Antonio de la Parra, los considera sus maestros y no oculta su legado entre líneas y a través de su Dorotea y su Pescador del Mar, en ese mundo mágico que, a la vez, supo crear con innegable originalidad y sello propio.
Y he aquí que el mar nos une. De una isla a otra isla, siempre con el mar cerca. La obra llega de Cuba a República Dominicana. Ahora son tres países, más cerca que nunca en una noche teatral. La partitura de Jorgelina pone en manos del director y los intérpretes este trabajo arduo, el de convertir en realidad escénica todo este torrente de sensaciones, lograr, como ella en la escritura, que la poesía nos guíe pero no nos desborde. Se necesita que los personajes sean de carne y hueso y lograrlo, es la mayor fidelidad a la obra de la autora y el camino más acertado para entablar la comunicación, razón de ser del teatro. Es necesario apoyarse en las bondades de la poesía y sortear sus obstáculos. Hacia eso encaminamos nuestro esfuerzo y hoy lo estamos presentando.
Y hay una presencia plástica, inefable, en las páginas de esta obra. Lo sentimos, sobre todo, cuando empezamos a escuchar los parlamentos, desde las primeras lecturas. Como los pintores impresionistas, la autora elige el “aire libre” como escenario de representación y propone el efecto de la luz natural o espontánea sobre los objetos. Como los impresionistas se persigue conseguir una ilusión de realidad. Son pinceladas que crean una impresión y logran otra verdad, con lo que la pátina de las escenas también “resbala” al expresionismo y se adentra en lo “interior”, en lo subjetivo, se transforma en sentimientos, la luz no describe, la luz expresa. La luz de las diferentes horas del día, la luz de los diferentes estados de ánimo, la luz de “la hora de la tarde en que la vida parece acabarse de verdad”
El mundo de Dorotea, Pescador, Jorgelina, nos arrastró a todo esto. Nos llevó de la mano de Monet, de Van Gogh, Vlaminck y de toda esa música con que hoy, ante ustedes, actores y director nos exponemos.
Raúl Martín Ríos.
Marzo de 2012
ESPACIO ESCÉNICO MÍNIMO:
7 metros de ancho por 8 de profundidad. Ideal si el teatro tiene mecanismo de tramoya y varas para esconder y bajar tres telones.
TARIMAS PARA CREAR NIVEL (PASARELA) DETRÁS: Necesarias para cubrir 6 metros de ancho de escenario (largo de tarimas), altura de 60 cms de altura y 1 metro de ancho. Es decir: 6 metros por 1 metro y 60 cms de altura.
Sonido: Reproductor de CD o Memoria USB.
Luces: Las existentes en sala de teatro convencional. Se adjunta plano en caso de ser solicitado.
Otras necesidades: Arena fina para cubrir espacio de proscenio de 6 metros de ancho por 2 de profundidad.
Peso de la carga: 40 Kgs.
Tipo de Público: Adultos
Tiempo de montaje: 5 horas
Duración de la obra: 1 hora 15 minutos
Tipo de público: Adultos